2026-07-24

Cómo prevenir la legionela en el agua de casa

Un riesgo silencioso en el agua caliente de casa

La legionela es una de esas palabras que solo asociamos a hoteles o torres de refrigeración, pero prevenir la legionela en casa es más importante de lo que parece, sobre todo en Murcia. Nuestro clima semiárido, con veranos que superan los 40 ºC, mantiene el agua templada durante meses y crea justo las condiciones que esta bacteria necesita para multiplicarse.

No queremos alarmarle: el riesgo en una vivienda particular es bajo y con unas pocas medidas se reduce casi a cero. Pero conviene conocerlas, porque la legionela no huele, no se ve y no cambia el sabor del agua. En este artículo le explicamos dónde se esconde, qué papel juega la temperatura y qué puede hacer usted mismo para tener el agua de su casa segura.

Qué es la legionela y por qué debe importarle

La legionela (Legionella pneumophila) es una bacteria que vive de forma natural en aguas dulces: ríos, embalses o el propio río Segura. En esas cantidades es inofensiva. El problema surge cuando encuentra un sistema de agua artificial —tuberías, un termo, un depósito— donde puede reproducirse hasta alcanzar concentraciones peligrosas.

El contagio no se produce al beber. Ocurre al inhalar aerosoles, esas microgotas que se forman al ducharse, al abrir un grifo con fuerza o al usar un humidificador. Si esas gotas llevan la bacteria y llegan a los pulmones, pueden causar la legionelosis, una neumonía que en casos graves requiere hospitalización.

No todo el mundo tiene el mismo riesgo. Las personas mayores, los fumadores y quienes tienen las defensas bajas son mucho más vulnerables. Por eso, en un hogar con personas mayores o enfermos crónicos, la prevención cobra especial importancia.

El factor clave: la temperatura del agua

Si hay que quedarse con un solo dato, es este: la legionela se multiplica en agua estancada a temperaturas de entre 20 y 50 ºC, y encuentra su punto ideal entre los 35 y los 37 ºC. Es decir, prospera precisamente en agua tibia.

A partir de ahí, la regla es sencilla. Por debajo de 20 ºC la bacteria queda "dormida" y no se reproduce. Por encima de 50 ºC deja de multiplicarse de golpe, y a 70 ºC muere en cuestión de minutos. Todo lo que esté en medio es zona de peligro.

De esta lógica salen las dos temperaturas que marca la normativa (el Real Decreto 487/2022) para instalaciones colectivas y que conviene imitar en casa: acumular el agua caliente a 60 ºC o más en el termo o depósito, y que llegue al grifo a 50 ºC como mínimo. El agua fría, por su parte, debería mantenerse por debajo de 20 ºC, algo complicado en pleno verano murciano, cuando las tuberías del baño rondan la temperatura ambiente.

Dónde se esconde la legionela en su vivienda

El enemigo número uno es el agua parada. Cualquier punto de la instalación donde el agua se quede quieta y templada es un criadero potencial. Los lugares habituales son:

  • El termo eléctrico o acumulador, si está regulado a una temperatura baja para "ahorrar". Un termo a 40-45 ºC gasta menos, pero es exactamente el rango que favorece a la bacteria.
  • Los ramales y grifos que apenas se usan: el baño de invitados, un lavadero, una segunda ducha.
  • Las alcachofas de ducha y los aireadores de los grifos, donde se acumula cal y biofilm (esa capa viscosa donde la bacteria se refugia). En Murcia, con un agua muy dura, la cal se deposita con rapidez.
  • Las tuberías de una vivienda que ha estado cerrada, ya sea un piso de estudiantes o una segunda residencia.

Este último punto es muy habitual en la ciudad. En zonas como Espinardo, con muchos pisos de estudiantes que quedan vacíos todo el verano, el agua pasa dos o tres meses estancada en las tuberías a temperatura de horno. Cuando el inquilino vuelve en septiembre y abre la ducha, arrastra de golpe toda esa agua. Lo mismo ocurre con los apartamentos de costa o las casas del pueblo que solo se usan en vacaciones.

Cómo prevenir la legionela en casa paso a paso

La buena noticia es que las medidas están al alcance de cualquiera. Estas son las más eficaces.

1. Ajuste bien la temperatura del termo

Regule el termostato del termo o calentador a 60 ºC. Sabemos que la tentación es bajarlo para gastar menos, pero por debajo de 55 ºC entra en la zona de riesgo. Si le preocupa el consumo, un buen aislamiento del aparato y de las tuberías es mejor idea que rebajar la temperatura. Para no escaldarse en el grifo, se mezcla con agua fría mediante el monomando, no bajando el termo.

2. No deje que el agua se estanque

Use de vez en cuando los grifos y duchas que apenas emplea: abrir el agua caliente un par de minutos una vez por semana basta para renovarla. Si tiene un baño que casi no usa, no lo condene: déjelo correr regularmente.

3. Purgue la instalación tras un periodo sin uso

Al volver de vacaciones o al reabrir una vivienda cerrada, dedique cinco minutos a purgar antes de ducharse. Abra los grifos —primero el agua fría y luego la caliente— y déjelos correr varios minutos. Hágalo con la ventana abierta y sin quedarse justo al lado, para no respirar los aerosoles. Es la medida más importante si su piso ha estado desocupado, algo frecuente al preparar la fontanería para el verano o al cerrar la casa por temporada.

4. Descalcifique grifos y alcachofas de ducha

Desmonte cada pocos meses los aireadores de los grifos y la alcachofa de la ducha y déjelos en remojo en vinagre o un producto antical. Al eliminar la cal, elimina también el biofilm donde la legionela se protege. En una ciudad de agua tan dura como Murcia, este mantenimiento se agradece por partida doble: previene la bacteria y mejora la presión.

5. Mantenga el termo y el depósito

Un termo con años acumula cal y sedimentos en el fondo, un refugio perfecto para bacterias. Conviene vaciarlo y limpiarlo periódicamente y revisar el ánodo de sacrificio. Este mantenimiento suele hacerse coincidiendo con la revisión del calentador, y es un buen momento para comprobar que todo funciona a la temperatura correcta.

Desinfección térmica: el "golpe de calor" al sistema

Si sospecha que su instalación ha estado mucho tiempo parada o quiere una limpieza a fondo, existe la desinfección térmica. Consiste en subir el termo a su temperatura máxima (idealmente 70 ºC) durante al menos una hora y después abrir todos los grifos de agua caliente, uno a uno, para que ese agua muy caliente recorra toda la red de tuberías.

Es una operación eficaz, pero delicada: a 70 ºC el agua escalda en segundos, así que hay que extremar la precaución, avisar a toda la casa y evitar que haya niños cerca. Si no se siente cómodo haciéndolo, es preferible que lo realice un profesional, que además puede comprobar temperaturas reales en cada punto.

Señales y situaciones que exigen más atención

Ningún síntoma en el agua le avisará de la presencia de legionela, pero sí hay situaciones que aumentan el riesgo y merecen una revisión: una vivienda que lleva meses cerrada, un termo antiguo o mal regulado, obras recientes que hayan dejado tramos de tubería sin uso, o un hogar donde vivan personas mayores o con las defensas bajas.

Conviene no confundirlo con otros problemas del agua caliente. Si nota que el agua caliente sale con mal olor, lo más probable es que sea una reacción del ánodo del termo con el azufre del agua, no legionela; pero es una buena señal de que el termo necesita una revisión.

Cuándo llamar a un profesional

Muchas de estas medidas puede aplicarlas usted mismo. Sin embargo, hay casos en los que conviene contar con un fontanero: si su termo no alcanza los 60 ºC por más que suba el termostato, si tiene un depósito acumulador que nunca se ha limpiado, si acaba de reabrir una vivienda que llevaba mucho tiempo cerrada, o si vive alguien de riesgo en casa y quiere quedarse tranquilo.

Un profesional puede medir la temperatura real en cada grifo, revisar el estado del termo y las tuberías, realizar una desinfección térmica segura y detectar tramos de tubería en mal estado donde el agua se estanca. Si el problema es el propio aparato, quizá sea el momento de valorar una instalación de un calentador nuevo bien dimensionado y regulado.

En resumen

Prevenir la legionela en casa se reduce a tres ideas: mantener el agua caliente por encima de 50 ºC, no dejar que se estanque y descalcificar los puntos de salida. Con eso, el riesgo en una vivienda particular es mínimo.

En Fontaneros en Murcia llevamos más de 15 años cuidando la fontanería de más de 2.000 hogares de la ciudad, y sabemos lo importante que es tener el agua de casa segura, sobre todo en los meses de más calor. Si quiere que revisemos la temperatura de su termo, limpiemos su depósito o simplemente salir de dudas, contacte con nosotros y le daremos un presupuesto sin compromiso.

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